lunes, 31 de enero de 2011

Portadores

1) Autos varados

La carretera estaba vacía, excepto por nuestro pequeño auto plateado, el cual hemos robado con mi hermano, arriba del auto llevábamos dos tablas de surfear en las cristalinas aguas de la playa a donde nos dirigíamos. Solo éramos cuatro los que viajábamos sin ser portadores, Edward, Tanya, Bella y yo, Jacob. Somos de los pocos sobrevivientes de la enfermedad que esta acabando con todas las personas del mundo, las que te daban sarpullido y donde te pudrías por dentro. Humanos. Ya casi no quedaban, tampoco había forma de que dejara de expandirse. Todo era un caos

Escapábamos, nos íbamos a la playa donde los hermanos Edward y yo solíamos parar tiempos juntos con nuestros padres, muertos por ser portadores. Ese lugar, tan hermoso al que queríamos llegar, era llamado: La playa Turtle. Solíamos pasa tiempo ahí todos los veranos, jugando, divirtiéndonos con el agua que chocaba en nuestros rostros, comiendo cangrejos y pescando. En el lugar, Vivian tortugas, cantidades de ella, tantas, que llegaban a ponerse unas arribas de las otras. Ahora, íbamos para sobrevivir, también para divertirse, pero la mayor atención estaba en poder escapar de la enfermedad.

El día, como cualquier otro, era caluroso, con el sol dando los 38 grados, o tal ves más, mucho más. Nuestro auto plateado se paseaba con todas las ventanas abiertas, teníamos calor. En los asientos traseros se estábamos sentados yo y Bella, somos amigos, de conductor iba Edward con su novia Tanya sentada a su lado, no se paraban de echar miradas por el rabillo de los ojos. Mi hermano tomaba cerveza, se quejo de que caliente sabía pésimo y la tiro por la ventana.

Para sobrevivir a la enfermedad, se tenían que tomar en cuenta tres reglas, son sencillas... o por lo menos así lo ve mi hermano. Uno: eviten a los infectados a toda costa, su aliento es altamente contagioso. Dos: desinfecten todo lo que tocaron durante las últimas veinticuatro horas. Tres: Los enfermos ya están muertos, no pueden salvarse. Si rompen las reglas, morirás, si las siguen, vivirás... Quizás.

-Veamos... juguemos a las adivinanzas - Propuso Edward mientras se sonreía. Yo acepte junto a las chicas, no entiendo como la pueden pasar de fiestas en estos tiempos duros - Ok... veamos, yo pienso. En algo que es rojo.

-¿Esta vivo a muerto? - Pregunto Bella mientras no paraba de reír. Edward se la quedo mirando serio por el retrovisor. Ella enrojeció ante su mirada. Suspire, pero para mi suerte, nadie lo escucho.

-¿No crees que es una pregunta muy tonta para estos días? - Repuso mi hermano serio. Lo fulmine con la mirada. Bella se quedo callada... Aun que, en cierta parte Edward tenia razón, cualquier cosa esta muerta en estos días, personas y animales, los árboles con suerte se salvaron.

-Déjalo - Repuso Tanya - es un tonto. El es más inteligente - Me apunto. Me sonroje al notar la mirada de Bella sobre mí. Acto seguido Tanya beso a Edward mientras conducía y yo no pude evitar echar un vistazo a Bella incomodo por la situación en que nos encontrábamos, pero agradecía que mi hermano me hubiera dejado ir a buscarla cuando se lo pedí para que el virus no la infectara.

Edward puso la radio y todos empezamos a cantar entre risas, pero la fiesta no podía durar mucho. No me equivocaba, unos metros más haya, se encontraba una camioneta negra impidiéndonos el paso. Edward detuvo el auto a unos cuantos metros. Un hombre se bajo de el con una mano en la espalda. Nos saludo con la mano, se acercaba demasiado. Subimos nuestras ventanas.

-Disculpen, necesitamos gasolina, se nos acabo la gasolina. Somos solo mi hija y yo. Por favor ayúdenos - No suplico el hombre mientras se acercaba cada ves mas al auto, mi hermano era capas de dispararle con la pistola que le robo a nuestros padre si se atrevía a tocar el auto - Necesitamos que nos ayuden.

-¡Apártese! - Le grito Edward un poco inquieto. El hombre no se inmuto, pero por lo menos se paro a unos metros nuestros - ¡Apártese ahora, le digo!

Bella miraba al otro auto, atenta a la niña que estaba en su interior. No tenía idea de que le gustaran los niños. O tal ves me equivoco, su mano estaba cerca de la mis, si solo fuera lo suficiente valiente para juntarlas. Bella se tenso a mi lado y abrió los ojos como platos sin dejar de mirar la camioneta.

-Edward... - A pesar de que nombro a mi hermano, yo y Tanya la miramos. Bella tenia la cara de haber visto un fantasma - Esta enferma ¡Es una portadora!

-¡Demonios! - Rugió Edward mientras ponía en marcha el auto, al ponerlo en marcha el hombre se nos acerco más y saco la mano que tenia en su espalda, dejando ver una llave inglesa, se nos puso encima y le pego al vidrio del auto, que solo se triso. Nos dirigíamos a la camioneta, pero antes de que chocarlos Edward se salio de la pista y la rodeo. Dejamos todo atrás. Tanya parecía preocupada.

-Morirán - Repuso mirando a Edward. Él tenía el ceño fruncido y al vista en la carretera. No le respondió - si están ahí afuera varado no sobrevivirán - Levanto un poco el tono de voz.

-Todos mueren - Le dijo Edward. Se notaba tenso y Bella a mi lado estaba más pálida que de costumbre, no sabía que hacer. Tanya estaba callada mirando por el espejo, hasta que el auto empezó a echar humo y Edward por precaución lo detuvo - ¡Mierda! - Le pego al manubrio - Jacob, revisa que es lo que pasa - Solo asentí y me baje. Yo era el que de la familia sabia reparar coches, pero no por eso, empecé a reparar autos, si no que preferí la profesión de doctor. Bella se bajo, luego Tanya que se subió al auto y por último mi hermano que tomo la pistola de nuestros padre y le disparo al cartel de policía que teníamos en frente.

Me fije que era lo que pasaba, lo que temí, tenia un escape de gasolina y no se podía reparar. Al menos que tengamos algo para reemplazar esa pieza que se había roto. Me fui a la parte trasera del auto y busque algo que sirviera. Nada, nada servia. Me acerque a mi hermano que pasaba el tiempo disparándole al cartel del policía.

-Esta roto, es imposible repáralo. No tenemos oportunidad - Le dije acercándome a él - Al menos que le demos lo que quería a ese hombre - Edward no respondió, solo bajo la mirada y dejo de disparar. Lo estaba pensando, se que es una decisión dificil

-¿¡Que? - Exclamo Bella levantándose del suelo - ¿¡Estas loco? ¿¡Acaso no viste que sangraba! ¡Nos van a contagiar! - Caminaba de un lado a otro histérica. No le quise hacer caso, pero no pude evitar darme cuenta que tenia razón. Edward se enfureció más con la reacción de Bella.

-¡Calma a tu novia! - Me grito. Por un momento me sonroje, pero no iba a dejar que me hablara de esa forma.

-No es mi novia - Repuse a la defensiva. No se volteo a mirarme, pero sabía que había una sonrisa sarcástica en su rostro. Eso me enfureció.

-¿Entonces que es? - Me pregunto. Un golpe bajo, bueno, le podía decir que solo somos amigo pero el me diría todo lo contrario y no quería seguir con este tema.

-Tenemos que ir y llenar el tanque de gasolina, no ahí otra opción - Edward seguía sin mirarme, solo me daba la espalda ligeramente - Vamos Edward, di algo. No podemos quedarnos aquí parados...

-¡Ya lo se! ¡Demonios! ¡Lo se! ¿¡Crees que no trato de pensar? ¡Quiero salir bien de esto! - Me grito Edward, esta ves si me estaba mirando, su ceño estaba fruncido totalmente y su frustración se podía notar a kilómetros a la redonda - ¡Deja de hablar! Estoy tratando de pensar - Y me dio la espalda nuevamente. Con las manos en la cabeza.

Todos se quedaron callados para que Edward pudiera pensar, yo bien sabía que esto le ponía los pelos de punta, pero lo sabia ocultar bien. Silencio. Eso era lo que había en el aire, un inminente silencio. Bella dejo de reclamar cuando mi hermano me había gritado, de seguro tampoco quiere que la reten a ella, si claro, yo soy el que tiene que soportarlo. Yo solo lo miraba como se paseaba de un lado para otro

-Ok. Vamos a volver, tomen todo el cloro que puedan y pónganse sus marcadillas - Explico Edward más tranquilo. Gire para darme cuenta de la reacción que pudieron haber puesto las chicas, pero ellas solo asintieron tranquilas y se levantaron del suelo. Buscamos entre las cosas las mascarillas y los bidones de cloro y gasolina. Nos pusimos en marcha cuando estuvimos todos preparados.

Caminamos de vuelta todo lo que el auto recorrió, guiados por la mancha de gasolina que estaba manchando el piso de la carretera, pero que importaba ahora eso. A lo lejos divise al hombre, que miraba para nuestra dirección como si nos estuviera esperando. Su mirada no me dio miedo, pero al parecer las chicas si. Nos detuvimos a una distancia respetable. No sabíamos si aquel hombre extraño estaba contagiado.

-Hola, soy Jasper y esta es mi hija Nessie - Se acerco un paso a nosotros, en eso Edward saco la pistola y lo apunto. Jasper, al ver que lo quería matar, abrió la puerta de la camioneta negra y se sentó, una sonrisa cínica se asomo por sus labios - ¿Te atrevería a llenar la camioneta de sangre de alguien que podría portar la enfermedad?

-Tenemos suficiente cloro como para limpiarla - Repuso Edward preparando la pistola. Tanya lo detuvo.

-Edward, estas loco. Debemos ayudarlos, por favor - Le suplico, Edward, aun más serio que antes, lo pensó un poco antes de bajar el arma y guardarla. Yo estaba de acuerdo con ella, deberíamos pensarlo un poco antes de matar a un hombre y su hija infectada.

El hombre sonrió satisfecho.

-Bien hecho - Le dijo. Para mi, debería quedarse callado, no era bueno provocar a mi hermano - Yo solo estaba viajando a una cuidad que no esta muy lejos de aquí, dicen tener un suero para la enfermedad, y yo levo mi hija para halla. Solo necesito gasolina - No salio del auto, por pura preocupación. Ese hombre tenía algo que me decía que estaba siendo sincero.

-Esa historia es nueva - Dijo con ironía Edward, entendí al instante que lo le crea ni una palabra dichas a ese hombre. Se me ocurrió una idea para poder llevarlo con nosotros.

-Edward, tengo una idea - Hable, me acerco a mi hermano con lentitud hasta estar a la altura de su hombro - Podríamos tapar la parte de atrás de la camioneta con cinta adhesiva transparente, para así verlos a cualquier rato y después limpiamos el auto con cloro - Teníamos suficiente de todo para que mi idea se pudiera llevar a cabo.

Edward me miro con cara de pocos amigos, no le pareció una buena idea, pero no podía oponerse a algo que todos los demás estaban de acuerdo, por que las chicas exclamaron un "Mejor" mientras Edward pensaba. Asintió y todos nos pusieron en marcha. Las chicas sacaron todo la cinta adhesiva que teníamos e hicimos que toda la parte donde se guardaban maletas en la camioneta, sirviera para llevar a los portadores. Cuando acabamos con la tarea principal, nos dirigimos a la segunda. Desinfectar la camioneta, algo dificil, pero no imposible. Yo y Bella nos ocupamos principalmente de los asientos delanteros y manubrio. Edward y Tanya de los traseros, la niña no dejaba de platicar con la novia de mi hermano, parecía contenta a pesar de ser una portadora.

Terminamos y tiramos todo lo que la camioneta llevaba como equipaje, una idea de mi hermano para poder llenarla con cosas nuestras, no me agrado mucho dejar sin nada a la pequeña, pero no me pude oponer, ya que mi hermano era el que mandaba. Me subí al auto y empecé a tirar todo a la carretera, maletas, mochilas, botiquín y hasta algo muy grande que no supe que era, pero era muy pesado en comparación con todo lo demás.

Me baje del auto y nos subimos todos, esta ves yo iba sentado junto a mi hermano, Tanya y Bella se sentaron otras, algo que agradecí porque me sentía incomodo con la tan cercana presciencia de esa chica de pelos castaños y ojos chocolates. Ahora no dirigíamos a nuestro auto para empacar todas nuestras pertenencias, el auto seguía intacto, teníamos que poner manos a la obra una ves más.

Se que este cap no es muy largo, tampoco lo seran los demas, pero les pido que sean compresivos, que tratare que todo el fic sea punto de vista Jacob, y tratare de hacerlo lo mejor posible.

Dejen sus comentarios y no se preocupen, subire lo más pronto que pueda: Te entrego mi corazón partido en dos.

sábado, 29 de enero de 2011

Te entrego mi corazón partido en dos: 1

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. El resto es mío

Te entrego mi corazón partido en dos

Prefacio

Jacob estaba sentado en el sillón y Bella sobre él, la chica de pelo castaño había cumplido su gran cometido, desde que supo que Jacob se casaba con Nessie, trato de seducirlo, pero ese día en especial tenia que caer a sus pies, porque ella sabia que se llevaría una parte del hombre de su vida, con ella. Los dos estaban cansados, con sus corazones a mil, porque se habían entregado en cuerpo y alma.

Bella, estaba destroza, aun que sabia que era la primera ves para los dos, que ella era de él y él de ella, su alma no dejaba de quemarle el pecho con ese lacerante dolor de saber que lo perdería. Pero creo un macabro plan, decidió quedar embarazada de Jacob, porque había sacado cuenta de sus días e hizo que él, cayera a sus pies, lo cual no fue difícil.

Jacob, en fondo, no tenia del todo claro, no sabia a quien amaba más, a Bella o a Nessie, la chica que lo dejo por un largo tiempo. A Bella le debía su vida, a Nessie no le debía nada, porque ella había desaparecido de su vida y cuando volvió, vino con la noticia de que se casarían. No se opuso.

Cuando sus reparaciones estuvieron regulares, Bella saco la cabeza del hombro de Jacob y lo miro a los ojos. Jacob, se sentía indefenso, quería llorar, gritar o hacer lo que le hizo ase unos segundos a esa chica que lo volvía loco con solo una mirada. La que lo engatuso con solo una jalo de polera y luego posando sus labios sobre los suyos.

-Lo siento - Dijo Jacob con la vos entrecortada - Esto no debió pasar si ninguno de los dos siente algo por el otro - Por lo menos eso pensaba él, que no sabía nada en verdad sobre Bella. A la chica se le clavo un alfiler en al corazón al escuchar aquellas palabras, ella entendía que Jacob no la amaba, pero nunca se lo había dicho a la cara.

-Entonces... haremos como que nada de esto paso - Repuso Bella, llorando lágrimas invisibles. No tenia fuerzas para llorar, Jacob no tenia fuerzas para alejarla de él. Los dos estaban inmunes. Bella, apoyo su cabeza en el pecho de Jacob, rendida, agotada de todo - Te amo, Jacob - Confeso antes de caer dormida, sabia le traería varios problemas, pero decido dejarlos para luego.

Los rayos de sol cayeron sobre su rostro, despertándola al instante. Bostezó. No se daba cuenta en donde estaba, pero se preguntaba si todo lo maravilloso de ayer fue cierto. Para comprobarlo, levanto su rostro de donde lo tenia acostado y se fijo a su alrededor. Si. Todo fue verdad. Jacob dormía placidamente bajo suyo, con una sonrisa arrebatadora se suspiros. Lo contemplo por un buen tiempo, hasta que se dio cuenta de que él podía despertar en cualquier momento.

Se levanto y se puso su vestuario apresurada. Pequeñas lágrimas salían por sus ojos y rodaban por sus mejillas hasta caer en su ropa e incluso en el suelo. Le dio un casto beso en los labios y salio dando un gran portazo, eso no fue por que quería despertar a Jacob, si no por que su dolor no le hizo sentir la fuerza que proporcionaba.

Jake se despertó de golpe, desorientado, miro por toda la habitación... hasta que se acordó de ella, desesperado, busco por toda la casa, habitaciones, baños, lavandería y cocina. Nada. No estaba.

Se pego la cabeza contra la pared, mientras sus manos estaban formadas en puños a sus costados. Se odiaba. Ahora sabía que la amaba, se dio cuenta cuando escucho esas dulces palabras salir de sus encantadores labios: Te amo. Nunca antes se lo había dicho, pero cuando la escucho, una corriente le recorrió todo el cuerpo, para luego estar feliz de la cabeza a los pies.

Se puso su bóxer, vaqueros, la polera, los calcetines y zapatos, para luego salir corriendo escaleras abajo por el hotel. Cuando llego al aparcamiento de autos, se quedo pegado al piso, mirando para todas sus direcciones, pero no la encontró, no vio ni sus ojos chocolates o su esbelto cuerpo moviéndose entre los autos y peatones. Se fue. La dejo ir. Era un tonto.

Cabizbajo, entro a la casa, lo arruino todo, su vida, la de ella. Ya tenia entendido que el destino no lo quería feliz, pero también tenia entendido que sentía algo por Nessie, y trataría de vivirlo. Se casaría con ella, pues ya no había vuelta atrás. No podía decir que no en ves de si, no podía dejar a la otra por que ella ya no estaba a su lado, no arruinaría otro corazón.

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Ya pasaron cinco meses desde que ella se fue, y ahora Jacob se encontraba en su luna de miel. Una cosa era segura, no la podía olvidar, por más que intentaba tener su mente en el cuerpo de Nessie, luego se daba cuenta que se apenaba por que no era el de ella, que no besaría el manjar de sus labios, ni vería más esa magnifica sonrisa que lo hacia estremecerse.

Ahora estaban en la cabaña de su luna de miel, frente a una playa, donde la luna llena se reflejaba en el mar, oscurecido por el tono del cielo. Ness, poso sus labios sobre los de Jacob, y empezó a besarlo con frenesí, mientras el solo le devolvía unos simples besos que decían que las cosas no irían más haya que eso. La chica paso sus manos por debajo de la polera del chico y este por inercia retrocedió. Esas manos no eran tan pequeñas como las que él quería y si se iba a acostar con Nessie, no tenía que hacerlo pensando en Bella.

-Lo siento Nessie - Se disculpo Jacob - Pero no me siento bien, no creo que sea apropiado hacerlo - Mintió - Ven, solo acostémonos - Repuso abriendo las sabanas de la cama - Ven - Dijo acomodando un lugar vació.

-Vale, vale - Respondió Ness. Jacob se le clavó estacas en los ojos al escucharla. Esas palabras le hacían recordar mucho. Ness se acostó a su lado - Te amo - Susurro antes de caer dormida en sus descomunales brazos. Él no le respondió, no quería mentir más, no quería dañar a otra chica. Se levanto de la cama y salio de la casa.

Camino por el borde le la playa, tan solo como esos cinco meses, a decir verdad, su matrimonio de solo tres semanas era un total asco, no se atrevía a tocar a Nessie porque simplemente no la amaba lo suficiente como para hacerla suya. Unos pasos más fueron suficientes como para sentirse lejos de todo lo que pasaba, se sentó en la húmeda arena, coloco su cara entre sus piernas y se puso a llorar. Maldiciendo las malditas lágrimas que no le iba a ayudar para que ella volviera.

Por que en el momento que la hizo suya, le entrego su corazón partido en dos. Y ella hizo lo mimo con el suyo, en estos momento, Jacob Black tenia el corazón de Bella Swan partido en dos, acurrucado en el vació de su pecho, que subía y baja en su respiración agitada. Y la luna fue testigo de su historia de amor, como también lo es de su desgracia y melancolía.

jueves, 27 de enero de 2011

Fics

Te entrego mi corazón partido en dos
Bella no se confeso ante Jacob, hasta el último momento en que se quedo dormia en sus brazos. Pero esa noche le entrego su corazón partido en dos.
1) Te entregro mi corazón partido en dos